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Fase 2: Componer el kit de campo

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Fase 2: Componer el kit de campo

¿QUÉ ES LA ETNOGRAFÍA? La etnografía es un método de investigación que se utiliza para comprender cómo viven las personas dentro de…
¿QUÉ ES LA ETNOGRAFÍA? La etnografía es un método de investigación que se utiliza para comprender cómo viven las…
¿QUÉ ES LA ETNOGRAFÍA?

La etnografía es un método de investigación que se utiliza para comprender cómo viven las personas dentro de una comunidad, fijándose en sus prácticas, sus relaciones y los significados que le dan a lo que hacen. No se basa solo en preguntar, sino en observar lo que ocurre realmente en el día a día.

Las principales técnicas que utiliza la etnografía son:

  • Observación participante: consiste en estar presente en la comunidad, participar en sus actividades y, al mismo tiempo, observar cómo actúan las personas en su contexto natural.
  • Entrevistas etnográficas: suelen ser conversaciones informales, no estructuradas, que permiten conocer las experiencias, opiniones y motivaciones de los participantes.

Estas técnicas se complementan con herramientas de registro como:

  • Cuaderno de campo: donde se anotan observaciones, situaciones, conversaciones y reflexiones personales.
  • Contenido audiovisual: fotografías, audios o vídeos que ayudan a documentar el entorno, los objetos y las interacciones.

De esta manera, el investigador intenta comprender la comunidad desde dentro. Para ello, es importante mantener una actitud abierta y reflexiva, cuestionando también la propia mirada.

MI KIT DE CAMPO

A partir de estas técnicas, he diseñado un kit de campo adaptado a mi investigación sobre la comunidad de personas que pasean a sus perros dentro del entorno de Amigos dos Cans de Foz.

Este kit me permitirá observar cómo se relacionan las personas entre sí, qué papel tienen los perros en esas relaciones y cómo se utiliza el espacio público en esta actividad cotidiana.

Mi kit de campo estará compuesto por:

01 : Sketchbook de campo
No será solo un cuaderno para escribir, sino también para dibujar y hacer dibujos rápidos. Me servirá para registrar situaciones, interacciones entre personas y perros, gestos o formas de ocupar el espacio. También incluiré pequeños mapas o diagramas de lo que observe.

02 :Tarjetas de interacción
Un conjunto de pequeñas tarjetas con preguntas abiertas o frases que me ayuden a iniciar conversaciones de forma natural. No buscan generar entrevistas formales, sino facilitar el contacto con las personas sin que resulte forzado.

03 : Objeto mediador (juguete para perros)
Llevaré un objeto sencillo, como una pelota, que me permita observar cómo reaccionan los perros y cómo esto afecta a la interacción entre las personas. Este objeto funciona como una forma de activar situaciones sociales.

04: Cámara subjetiva
En lugar de hacer fotos “normales”, intentaré capturar imágenes desde un punto de vista más bajo, como si fuera las de un perro. Esto me puede dar otra perspectiva sobre el espacio.

05 : Mapa intervenido del espacio
Llevaré un mapa básico del pueblo o zonas donde se reúnen, pero con la posibilidad de dibujar encima. Podré marcar recorridos, zonas de encuentro, conflictos o lugares importantes. Incluso podría pedir a alguien que me señale su recorrido habitual.

06: Notas de voz espontáneas
En lugar de hacer entrevistas largas, registraré pequeñas frases o momentos que escuche y que me parezcan interesantes. Esto me permitirá captar el lenguaje natural de la comunidad.

07: Observación participante: Asistiré a los espacios donde se reúnen (parques, paseos…) para observar cómo interactúan las personas y los perros. Intentaré integrarme de forma natural, sin alterar las dinámicas del grupo.

ADAPTACIÓN DEL KIT A LA COMUNIDAD

Este kit está pensado para una comunidad muy concreta: personas que pasean a sus perros y que, sin darse cuenta, generan dinámicas sociales bastante ricas.

Es un entorno abierto (calles, parques, playas), con situaciones espontáneas y poco controladas. No hay horarios fijos ni espacios cerrados, así que el kit tiene que ser flexible, rápido de usar y poco invasivo.

Mis preguntas principales son:

  • ¿Cómo se relacionan las personas entre sí a través de los perros?
  • ¿Qué tipo de conversaciones surgen y por qué?
  • ¿Qué normas no escritas existen (por ejemplo, sobre dejar suelto al perro o interactuar con otros)?
  • ¿Cómo influye el espacio (parque, playa, calle) en esas relaciones?

También me interesa ver cómo los perros actúan como “excusa” o puente social.

BIBLIOGRAFÍA

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Fase 1: Definir la comunidad

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Fase 1: Definir la comunidad

Asociación Amigos dos Cans de Foz Comunidad elegida: La comunidad elegida es la Asociación Amigos dos Cans de Foz, un grupo de…
Asociación Amigos dos Cans de Foz Comunidad elegida: La comunidad elegida es la Asociación Amigos dos Cans de Foz,…

Asociación Amigos dos Cans de Foz

Comunidad elegida: La comunidad elegida es la Asociación Amigos dos Cans de Foz, un grupo de personas que comparten el día a día del paseo y cuidado de sus perros en el espacio público. Se trata de un colectivo que se reúne de forma bastante natural en parques, paseos y zonas comunes, donde coinciden de manera recurrente y acaban generando relaciones entre ellos.

Aunque en principio no es una comunidad “formal” como tal en todos sus encuentros, sí que tiene una base común muy clara: el vínculo con sus perros. A partir de ahí, se generan interacciones, conversaciones y dinámicas que hacen que el paseo deje de ser algo individual para convertirse en una experiencia compartida.

Orígenes: Este tipo de comunidad surge de algo muy cotidiano: la necesidad de sacar apasear al perro. Sin embargo, con el tiempo, estas rutinas diarias hacen que las personas coincidan en los mismos espacios y horarios, creando cierta continuidad en las relaciones. En el caso de Amigos dos Cans de Foz, este proceso ha ido un pasito más allá, llegando a organizarse como asociación y promoviendo actividades colectivas como eventos solidarios o encuentros. Esto refleja cómo una práctica básica puede evolucionar hacia una forma más estructurada de comunidad, donde aparecen valores compartidos como el bienestar animal, la adopción responsable o la convivencia en el espacio público. De alguna manera, se pasa de una práctica individual a una cultura compartida.

Definición de la comunidad: Entiendo esta comunidad como un grupo que comparte no solo una actividad, sino también una forma de relacionarse con el entorno y con los demás. El perro no es solo una mascota, sino un elemento central que condiciona las rutinas, los recorridos y las interacciones. Siguiendo una mirada más cercana al diseño, me interesa ver cómo se construyen estas dinámicas en lo cotidiano. Por ejemplo, cómo se saludan, cómo dejan que los perros interactúen entre ellos, cómo gestionan conflictos o cómo ocupan el espacio. Son cosas que no están escritas, pero que todo el grupo parece entender.

También hay una parte importante de objetos y elementos materiales: correas, arneses, pelotas, bolsas, zonas específicas del parque… Todo esto no es neutro, sino que influye directamente en cómo se desarrolla la actividad y en cómo se relacionan las personas.

Motivación y expectativas: He elegido esta comunidad porque me parece interesante cómo algo tan simple puede generar relaciones sociales bastante complejas. Me interesa especialmente el papel del perro como mediador social, ya que sin él probablemente muchas de estas interacciones no existirían.

Bibliografía:

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Omamori: pequeños objetos cargados de significado

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Omamori: pequeños objetos cargados de significado

1.Mi relación personal con el objeto En Septiembre de 2024 tuve la gran oportunidad de poder viajar a Japón, uno de los…
1.Mi relación personal con el objeto En Septiembre de 2024 tuve la gran oportunidad de poder viajar a Japón,…

1.Mi relación personal con el objeto

En Septiembre de 2024 tuve la gran oportunidad de poder viajar a Japón, uno de los países que siempre he querido visitar desde que era pequeño. Durante mi viaje visité lugares como Tokio, Osaka e Hiroshima. Una vez allí, estuve en bastantes templos y santuarios. En muchos de ellos se venden «omamori», unos pequeños amuletos tradicionales que las personas compran para atraer suerte o protección en distintos aspectos de la vida. La primera vez que los vi me llamaron la atención por su aspecto ya que son unos pequeños sacos de tela con bordados y colores realmente llamativos.

En total compré seis «omamori” diferentes. Cada uno estaba asociado a un tipo de protección distinto: bienestar familiar, buena suerte, prosperidad económica o protección general. Sin embargo, los que tienen un significado más especial para mí son dos en concreto: uno azul y otro rosa relacionados con las relaciones personales. Decidí comprarlos para poder compartirlos con mi mejor amiga, de forma que cada uno tuviéramos uno. Más allá de su función original como amuletos de protección, para mí se convirtieron también en un símbolo de nuestra amistad y en un recuerdo muy personal del viaje.

2.Características del objeto y función práctica

Los «omamori» son objetos bastante simples a simple vista. Normalmente consisten en un pequeño saco de tela bordada que contiene en su interior una oración o bendición escrita en papel o en madera. Según la tradición japonesa, estos amuletos no deben abrirse, ya que se considera que si se abren pierden su poder.

Cada «omamori» suele tener un color o unas inscripciones que indican el tipo de protección que ofrece. Por ejemplo, existen amuletos relacionados con la salud, el éxito en los estudios, la seguridad en los viajes o las relaciones personales. De esta manera, un mismo objeto puede responder a distintas necesidades humanas. En el fondo, todos estos amuletos tienen una función similar: ofrecer protección o buena suerte frente a la incertidumbre de la vida cotidiana.

3.Prácticas sociales y significado cultural.

En Japón es bastante habitual comprar «omamori» en templos o santuarios y llevarlos encima en la vida cotidiana, por ejemplo en el bolso, en la mochila o incluso en la cartera. También es común regalarlos a otras personas en momentos importantes, como antes de un examen o cuando alguien empieza una nueva etapa. Esto hace que el objeto no tenga solo una función individual, sino también una dimensión social. En mi caso, compartir uno de los amuletos con mi amiga hizo que el objeto adquiriera un significado personal que va más allá de su función original.

Tal como se explica en los recursos de aprendizaje, la cultura no se compone únicamente de ideas o valores abstractos, sino también de los objetos que utilizamos en nuestra vida cotidiana, lo que se conoce como cultura material. Estos objetos ayudan a estructurar nuestras prácticas sociales y a transmitir significados compartidos dentro de una comunidad. En el caso de los «omamori», su valor no está únicamente en el objeto físico, sino en el sistema de creencias y las relaciones sociales que lo rodea.

4.Dimensiones culturales del objeto

Si se observa desde una perspectiva más amplia, los «omamori» muestran cómo diferentes culturas desarrollan objetos para responder a necesidades similares. Muchas sociedades tienen amuletos o talismanes que se utilizan para protegerse o atraer buena suerte. Lo interesante es cómo cada cultura les da una forma concreta y los integra en sus prácticas sociales.

Desde la antropología se entiende que los objetos también forman parte de la cultura, porque reflejan la manera en que las personas entienden el mundo y se relacionan con él. Es decir, estudiar los objetos cotidianos permite entender mejor las prácticas y valores de una sociedad (IDreal Design, s.f.). En este sentido, los «omamori» son un buen ejemplo de cómo un objeto sencillo puede tener al mismo tiempo un valor práctico, simbólico y cultural.

5.Reflexión final

Cuando traje estos «omamori» conmigo a España, su significado cambió completamente. En Japón forman parte de un contexto cultural y religioso muy concreto, mientras que aquí pueden verse simplemente como recuerdos de viaje. Sin embargo, para mí siguen teniendo un valor especial porque están vinculados tanto a la experiencia del viaje como al gesto de compartirlo con un ser querido. Desde la perspectiva del diseño y la antropología se puede decir que se conectan en la forma en que los objetos forman parte de nuestras experiencias y de la manera en que damos sentido a lo que nos rodea.

6.Bibliografía.

Debate4en Omamori: pequeños objetos cargados de significado

  1. Jasone Etxegarai Gallastegi says:

    Hola Endika!
    Me ha parecido una entrada muy interesante, sobre todo porque explicas muy bien cómo un objeto aparentemente pequeño y sencillo puede llegar a concentrar tantos significados distintos. Creo que está muy bien resuelta la relación entre la experiencia personal del viaje y la dimensión cultural del omamori, ya que no te quedas solo en describirlo como recuerdo, sino que muestras cómo su sentido cambia según el contexto y las relaciones que construimos alrededor del objeto.
    También me parece muy acertado que destaques su dimensión social, especialmente en el gesto de compartirlo con tu amiga. Ahí se ve muy bien cómo un objeto no solo cumple una función simbólica dentro de una cultura concreta, sino que también puede adquirir nuevos significados en la experiencia personal. Además, el ejemplo del omamori me parece especialmente potente porque muestra cómo diseño, antropología y creencias se entrelazan en la vida cotidiana. No es solo un amuleto, sino también un objeto diseñado para vehicular protección, afecto, memoria y pertenencia. Muy buena elección y muy buena reflexión.
    Me encantan los omamori!!

  2. Yaiza López Rodríguez says:

    Hola!

    Tu objeto me ha llamado mucho la atención porque desde pequeña me ha interesado mucho Japón y, en general, la cultura asiática. El omamori creo que es un claro ejemplo de cómo un objeto puede significar mucho culturalmente dependiendo del contexto religioso y cultural, como el hecho de compartir uno de los amuletos con tu amiga lo transforma completamente, porque deja de ser solo un talismán de protección y se convierte en un símbolo de vuestra amistad.

    El objeto que yo elegí es una baraja de tarot, y creo que tu objeto también tiene bastantes cosas en común, son buenas herramientas simbólicas que ayudan a las personas a encontrar estabilidad y orientación, porque buscan llenar esa necesidad humana de encontrar guía o protección ante las cosas que nos pasan.

  3. Sergio Jovani Pérez says:

    Hola Endika,

    Me ha parecido muy interesante tu elección, ya que también tengo un omamori que me trajeron como regalo de Japón. Describes muy bien su función cultural y simbólica, en la que he podido comprender por el propio significado personal que tiene para mí, más allá de su función como amuleto. Creo que el omamori ejemplifica lo que explicas, y más, en una cultura como la japonesa en la que muchísimos de los objetos que puedes encontrar tienen una carga simbólica y cultural muy importante, como los tori, las tablillas ema de los templos, el daruma o el maneki-neko entre otros muchos casos.

    Estos casos, son una muestra no sólo de la carga simbólica y el significado personal, también refleja la influencia del sintoísmo y el budismo en la cultura nipona. Por tanto, es un ejemplo perfecto de cómo un objeto es al mismo tiempo desde el punto de vista antropológico, un elemento representativo cultural que aporta significados, experiencias y prácticas sociales fuertemente adheridas a la cultura de Japón.

    ¡Muy buena elección!
    Un saludo, Sergio.

  4. Belén Quintana Gascón says:

    Hola Endika,
    Me ha gustado mucho tu elección del omamori. Creo que es un ejemplo muy claro de cómo un objeto pequeño puede tener una carga cultural muy grande. Además, el hecho de que lo comprases durante tu viaje a Japón hace que el objeto no sea solo un amuleto tradicional, sino también un recuerdo de una experiencia personal importante.
    También me parece muy interesante que compartieras uno con tu mejor amiga. En ese momento el objeto deja de ser solo un símbolo religioso o cultural y pasa a representar también una relación personal, lo que muestra muy bien cómo los objetos pueden adquirir nuevos significados según el contexto.
    Tu trabajo refleja bien cómo el valor de un objeto no está solo en su función, sino en las historias, las prácticas sociales y las experiencias que se construyen alrededor de él.