Debate2en Reto 1. La antropología en el diseño Yaiza López Rodríguez

  1. Belén Quintana Gascón says:

    Hola Yaiza,

    Me ha parecido muy interesante tu elección del tarot porque muestra muy bien cómo un objeto puede ir mucho más allá de su función aparente. Me ha llamado especialmente la atención cómo cuentas el momento en el que empezaste a utilizar las cartas con tus amigos, ya que esa experiencia refleja muy bien cómo un objeto puede generar conversaciones y reflexiones personales, incluso entre personas que al principio lo toman como un juego.
    También me parece muy acertada la idea de que el tarot funciona como un sistema de símbolos que cada persona interpreta de forma diferente según su experiencia. Eso demuestra que el significado del objeto no está solo en las cartas en sí, sino también en la manera en que las personas interactúan con ellas.
    Creo que tu trabajo explica muy bien cómo el diseño de las imágenes y los símbolos del tarot conecta con aspectos culturales, emocionales y personales, lo que encaja muy bien con la idea de analizar los objetos desde una perspectiva antropológica.

  2. Zaira Gallarin González says:

    Hola Yaiza,
    Me ha parecido muy interesante tu elección del tarot como objeto de análisis, sobre todo porque explicas muy bien tu relación personal con él. Me gusta cómo cuentas que al principio empezó casi como un juego entre amigos y terminó generando conversaciones más profundas, porque eso muestra muy bien cómo un objeto puede tener una función social más allá de la que normalmente imaginamos.
    También me parece interesante la idea de que el tarot funcione como una herramienta para reflexionar sobre situaciones personales, más que solo como algo relacionado con la adivinación. Creo que explicas bien cómo las imágenes y los símbolos permiten que cada persona haga su propia interpretación según su experiencia.
    Además, la parte en la que relacionas el tarot con otros sistemas simbólicos de diferentes culturas me parece muy acertada, porque muestra que esa necesidad humana de buscar significado o orientación está presente en muchas sociedades. En general, creo que tu trabajo explica muy bien cómo un objeto diseñado puede tener dimensiones culturales, simbólicas y sociales

Debate4en Omamori: pequeños objetos cargados de significado

  1. Jasone Etxegarai Gallastegi says:

    Hola Endika!
    Me ha parecido una entrada muy interesante, sobre todo porque explicas muy bien cómo un objeto aparentemente pequeño y sencillo puede llegar a concentrar tantos significados distintos. Creo que está muy bien resuelta la relación entre la experiencia personal del viaje y la dimensión cultural del omamori, ya que no te quedas solo en describirlo como recuerdo, sino que muestras cómo su sentido cambia según el contexto y las relaciones que construimos alrededor del objeto.
    También me parece muy acertado que destaques su dimensión social, especialmente en el gesto de compartirlo con tu amiga. Ahí se ve muy bien cómo un objeto no solo cumple una función simbólica dentro de una cultura concreta, sino que también puede adquirir nuevos significados en la experiencia personal. Además, el ejemplo del omamori me parece especialmente potente porque muestra cómo diseño, antropología y creencias se entrelazan en la vida cotidiana. No es solo un amuleto, sino también un objeto diseñado para vehicular protección, afecto, memoria y pertenencia. Muy buena elección y muy buena reflexión.
    Me encantan los omamori!!

  2. Yaiza López Rodríguez says:

    Hola!

    Tu objeto me ha llamado mucho la atención porque desde pequeña me ha interesado mucho Japón y, en general, la cultura asiática. El omamori creo que es un claro ejemplo de cómo un objeto puede significar mucho culturalmente dependiendo del contexto religioso y cultural, como el hecho de compartir uno de los amuletos con tu amiga lo transforma completamente, porque deja de ser solo un talismán de protección y se convierte en un símbolo de vuestra amistad.

    El objeto que yo elegí es una baraja de tarot, y creo que tu objeto también tiene bastantes cosas en común, son buenas herramientas simbólicas que ayudan a las personas a encontrar estabilidad y orientación, porque buscan llenar esa necesidad humana de encontrar guía o protección ante las cosas que nos pasan.

  3. Sergio Jovani Pérez says:

    Hola Endika,

    Me ha parecido muy interesante tu elección, ya que también tengo un omamori que me trajeron como regalo de Japón. Describes muy bien su función cultural y simbólica, en la que he podido comprender por el propio significado personal que tiene para mí, más allá de su función como amuleto. Creo que el omamori ejemplifica lo que explicas, y más, en una cultura como la japonesa en la que muchísimos de los objetos que puedes encontrar tienen una carga simbólica y cultural muy importante, como los tori, las tablillas ema de los templos, el daruma o el maneki-neko entre otros muchos casos.

    Estos casos, son una muestra no sólo de la carga simbólica y el significado personal, también refleja la influencia del sintoísmo y el budismo en la cultura nipona. Por tanto, es un ejemplo perfecto de cómo un objeto es al mismo tiempo desde el punto de vista antropológico, un elemento representativo cultural que aporta significados, experiencias y prácticas sociales fuertemente adheridas a la cultura de Japón.

    ¡Muy buena elección!
    Un saludo, Sergio.

  4. Belén Quintana Gascón says:

    Hola Endika,
    Me ha gustado mucho tu elección del omamori. Creo que es un ejemplo muy claro de cómo un objeto pequeño puede tener una carga cultural muy grande. Además, el hecho de que lo comprases durante tu viaje a Japón hace que el objeto no sea solo un amuleto tradicional, sino también un recuerdo de una experiencia personal importante.
    También me parece muy interesante que compartieras uno con tu mejor amiga. En ese momento el objeto deja de ser solo un símbolo religioso o cultural y pasa a representar también una relación personal, lo que muestra muy bien cómo los objetos pueden adquirir nuevos significados según el contexto.
    Tu trabajo refleja bien cómo el valor de un objeto no está solo en su función, sino en las historias, las prácticas sociales y las experiencias que se construyen alrededor de él.

Debate2en actividad R1 Antropologia del Diseño ¨El Juego de los Objetos¨_Víctor Cano Durán

  1. Antonio Jimenez Reina says:

    Buenas Víctor, tu historia me resuena bastante porque durante la cuarentena yo viví algo parecido, aunque con Call of Duty: Warzone. También hubo muchas horas, mucha implicación y una rutina construida alrededor del juego. A día de hoy no es algo de lo que me sienta especialmente orgulloso, a veces pienso que si hubiera invertido ese tiempo en la UOC quizá ya tendría hasta el máster… (jajaja) Pero también entiendo que en ese momento fue mi forma de gestionar la situación.
    Por eso conecto con su objeto. El mando no es solo una herramienta para jugar, es un testigo de una etapa muy concreta. Me hace pensar en cómo los objetos que nos acompañan cuando nos obsesionamos o nos enfocamos tanto en algo acaban formando parte de nosotros sin que nos demos cuenta. Son extensiones de nuestras rutinas, de nuestras metas o incluso de nuestras evasiones. Además nosotros como tal somos Amateur, pienso en escalas mas grandes donde atletas de elite o profesionales tienen que pasar tantas horas con estos elementos, que forman parte de su propio cuerpo.
    Además, creo que también es interesante fijarnos en el mando en todas sus formas y funciones. Pienso, por ejemplo, en el de la Play, que me parece incluso más completo en algunos aspectos: con los mismos botones puedes manejar a una persona, a un jugador de un deporte de élite, a un militar en una guerra virtual, conducir un coche o explorar mundos imaginarios. Es curioso cómo un mismo esquema de botones puede darnos el control sobre cualquier personaje, objeto o situación. Con un par de gestos somos capaces de movernos por realidades completamente distintas.
    Al final, el mando no solo simboliza rendimiento o identidad gamer, sino también control, proyección y capacidad de habitar otros mundos. Es un objeto pequeño, pero concentra una potencia enorme: traduce movimientos mínimos en experiencias inmensas. Y eso, pensado desde el diseño, me parece bastante potente.

    Un saludo Víctor, ¡ánimo con el grado!

  2. Andrea Gonzales-Rubio Exeni says:

    Hola Victor! Me he venido directa a tu objeto por la imagen, ya que también me encanta jugar (aunque sea más de PS5) jajaja
    Hablando seriamente, me ha parecido muy interesante el objeto que has elegido porque refleja muy bien cómo un algo tecnológico también puede tener una carga personal y sobre todo cultural muy fuerte. Muchas veces tendemos a pensar que un mando es solo una herramienta, pero en tu caso se ve claramente que representa una etapa concreta de tu vida. Cuando explicas que empezaste a competir y que el mando simboliza “constancia, esfuerzo y superación personal”, se entiende muy bien cómo un objeto puede acabar acumulando experiencias y recuerdos.
    También me ha parecido muy acertado cuando comentas que el juego ya no es solo ocio, sino que en muchos casos se convierte en una práctica cultural más compleja, con comunidades y amistades, identidades y formas de reconocimiento. Al final, como también comentas apoyándote en Miller, los objetos no son neutros: terminan formando parte de las prácticas sociales y de las relaciones que construimos alrededor de ellos.
    Para alguien que no juega, puede ser simplemente un mando más; pero para alguien que compite o pasa muchas horas entrenando, puede convertirse en una herramienta clave, sobre todo a nivel de ergonomía. La verdad es que me ha gustado mucho tu ejemplo porque muestra muy bien cómo un objeto que parece puramente cotidiano también puede estar lleno de experiencias, esfuerzo, vinculos y recuerdos.

    Un saludo!!!
     

Debate5en Reto 1. La antropología en el diseño

  1. Yaiza Rojas Salceda says:

    Buenas tardes Francisco,

    Igual que nuestro compañero José María, me he decido a leer tu publicación por la imagen de Toy Story, ya que me ha generado mucha curiosidad. Y, la verdad, es que me ha parecido muy interesante tu enfoque sobre el uso del tenedor. Tú análisis demuestra perfectamente cómo el contexto social e histórico influye directamente en el diseño de un objeto, así como en su uso.

    De esta manera, tal y como indicas con el ejemplo del restaurante de 5 estrellas, un objeto cotidiano y que utilizamos todos a diario ha llegado a desarrollar diferentes versiones para adaptarse a los diferentes tipos de alimentos e, incluso, se ha llegado a crear un protocolo específico a la hora de colocarlos en la mesa y de utilizarlos. Esto contrasta perfectamente con el otro restaurante donde trabajaste como diseñador dónde solo había un tenedor y sin protocolo existente.

    También me parece muy interesante la reflexión que utilizas sobre el cambio de materiales de los tenedores para adaptarse a las necesidade sociales y cómo, en la actualidad promovidos por el ecologismo y la cultura antiplásticos, se ha pasado de producir tenedores de plástico de un solo uso, asociados al ritmo social que llevamos, y que estos se hayan convertido en tenedores de madera.

    Muchas felicidades, porque me ha gustado mucho tu trabajo y me ha parecido muy interesante.

    1. Francisco Gomez Garcia says:

      ¡Hola Yaiza! Sí que ha tenido tirón lo de Toy Story, y ni aparece en mi contenido, jeje. Muchas gracias por tus comentarios.

  2. Erika Martinez López says:

    ¡Buenas tardes!
    Tu elección del tenedor me parece muy interesante precisamente por esa aparente simplicidad que, a medida que avanzas en el análisis, se revela profundamente compleja. Me llamó especialmente la atención cómo conectas el objeto con diferentes contextos vitales y sociales, desde la infancia hasta la experiencia laboral en el restaurante, las cuales comparto y empatizo contigo como trabajadora en el sector de la hostelería.
    Me ha gustado mucho tu enfoque y, solo por añadir alguna cosa, ya que mencionas la escena de The Little Mermaid, donde la Sirenita interpreta el tenedor como un peine desde su desconocimiento cultural, me parece interesante ampliar esa idea. Si buscamos en internet y sobretodo en  redes sociales como Tik Tok o Youtube, encontramos numerosos ejemplos de resignificación cotidiana: personas que utilizan el tenedor para hacer lazos para regalos, para trenzar pulseras, como guía para maquillarse el eyeliner aprovechando las púas, para crear unas pequeñas pinzas uniendo dos tenedores con una goma, arreglar cremalleras, fabricar un perchero doblando el metal o incluso transformarlo en un portajoyas.
    Estas prácticas demuestran que el diseño no determina completamente el uso y que los usuarios reinterpretan y expanden sus posibilidades gracias a su forma base básica. En ese sentido, el tenedor no solo responde a la necesidad universal de alimentarse con higiene, como señalas, sino también a otra necesidad muy humana: la de improvisar, adaptar y crear soluciones con los recursos disponibles.
    ¡Muy buen trabajo!

    1. Francisco Gomez Garcia says:

      Perdona! te he contestado en un mensaje debajo, me he equivocado y ni le he dado a responder.

  3. Francisco Gomez Garcia says:

    ¡Gracias Erika! Pues sí, tienes toda la razón, he pasado un poco de puntillas por la escena de la Sirenita (muchas veces me enrollo escribiendo y me da miedo pasarme, y otras veces me quedo corto). Yo creo que todo viene por los referentes que tenemos. En el caso del tenedor, desde que nacemos vemos a nuestros padres y familiares más cercanos utilizarlo, y al igual que vemos el manejo de otros objetos cotidianos, como el cepillo de dientes, la escoba, la fregona o una silla, los niños son una máquina de copiar comportamientos. Mi hija pequeña, con pocos meses, ya quería usar cubiertos, ¿por qué? Solo para imitar a su hermana mayor, quería ser como ella. Para ellos, y para nuestra cultura occidental, es algo casi innato, que hemos visto desde que hemos nacido.
    Todo esto me recuerda a una película, Room, muy dura, sobre un niño que vive en cautividad en una pequeña habitación con su madre. Nunca ha salido de allí y cuando por fin lo liberan de su captor, el pobre niño no sabe subir escaleras: nunca ha interactuado con ese objeto y su cuerpo no está preparado. Lo mismo le pasó a la sirenita: ella nunca interactuó con el tenedor, solo lo vio usar una vez a la gaviota.
    Otro punto aparte sería el factor creatividad: cómo algunos sujetos tienen la gran habilidad de darle una vuelta de tuerca al objeto y otorgarle una nueva funcionalidad. En este caso el usuario conoce la función principal del objeto, pero le da una nueva identidad gracias al ingenio.
    Es un tema muy interesante, ¡gracias de nuevo!